La manera en que andas, como si fueras el centro del mundo para mí, y ni siquiera te dieras cuenta. Cuando te desplazas, aunque sea sólo un poco, ajusto automáticamente mi posición a la tuya. Es cómo si fuéramos imanes, o la fuerza de la gravedad. Soy tu satélite o algo así. Nunca había visto nada igual. Desde luego, habrá cosas que echaré de menos. Y el latido de tu corazón, lo considero el sonido más maravilloso del mundo. Estoy tan sintonizada con él, que juraría que puedo oírlo desde kilómetros a distancia. Pero nada de eso importa, esto, tú, eso es lo que yo quiero.

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